La casa

Una perfumería de barrio que creció sin dejar de atender como el primer día: oliendo contigo, sin apuro.

Creemos que un perfume no se vende, se encuentra. Que la persona correcta para recomendártelo es alguien que te pregunta antes de ofrecerte. Y que oler bien es un gusto que se merece todo el mundo, no solo quien puede pagar una marca.

  1. Un mostrador y cien frascos

    Abrimos en la esquina de la Ayacucho y la Jordán con una vitrina, cien fragancias y la costumbre de dejar que la gente pruebe con calma. Esa esquina sigue siendo nuestra Matriz.

    Estantes con frascos de productos de perfumería
  2. Al corazón del centro

    Llegamos al Shopping Sucre, sobre la 25 de Mayo, y poco después a la calle 16 de Julio. Empezamos a vender envases y atomizadores para que cada quien lleve su aroma a donde vaya.

  3. Más cerca de casa

    Abrimos en la Av. Heroínas, en la Av. América y en Quillacollo, con horario extendido hasta las 20:00 para quienes salen tarde del trabajo.

    Mesa con muchos frascos llenos de líquidos de colores
  4. Tres ciudades

    Cruzamos la cordillera: La Paz, en la Av. Busch, y Sucre, en la calle Junín. Ocho casas con el mismo trato y los mismos precios.

  5. La tienda abierta siempre

    Hoy también puedes comprar desde tu teléfono, pagar con QR y recibir en el día. Y si no sabes qué elegir, nuestra asesora te pregunta lo mismo que te preguntaríamos en el mostrador.

Probar sin apuro

Ninguna venta vale más que acertar. Te damos tiras, muestras y tiempo para que el perfume se asiente en tu piel antes de decidir.

Precio justo

Tres tamaños para cada aroma, para que el perfume que te gusta entre en tu presupuesto. Y los mismos precios en todas las sucursales y en la web.

Asesoría honesta

Si algo no va contigo, te lo decimos. Preferimos que vuelvas por el segundo frasco a que guardes el primero en un cajón.